El otro día cerca de un seto / Marcabrú

6 julio, 2017

LECTURAS ESCOLARES

El otro día, cerca de un seto
hallé a una humilde pastora,
repleta de alegría y de discreción.
Era hija de villana:
vestía, capa, saya y pelliza,
y camisa de terliz,
zapatos y medias de lana

Fui hacia ella por el llano:
“Moza”, le dije, “hechicera criatura,
siento mucho que el frio os punce”
“Señor”, dijo la villana,
“gracias a Dios y a mi nodriza
poco me importa que el viento me desgreñe,
pues estoy contentita y sana”

“Moza”, dije yo, “ser cariñoso,
me he apartado de mi camino
para haceros compañía;
pues una moza campesina como vos
no debe apacentar si parejo
aparejamiento tanto ganado
en esta tierra solitaria”

“Señor”, replico ella, “quienquiera que yo sea
sé bien distinguir lo sensato de lo necio.
Guardad vuestro aparejamiento,
señor”, dijo la villana,
“para la ocasiones en que cuadre,
pues los hay que se creen dominar,
y todo se reduce a jactancia.”

“Moza de gentil condición,
vuestro padre fue caballero,
quien os engendró en vuestra madre,
pues fue una cortés campesina.
Cuanto más os miro, más hermosa me parecéis
y por vuestro gozo me regocijo;
¡ojala fuerais un poco benigna!”

“Señor, todo mi linaje y mi familia
veo que va y vuelve
de la podadera al arado,
señor”, dijo la villana,
“pero hay quien, echándoselas de caballero,
debería hacer lo mismo
los seis días de la semana”

“Moza”, dije yo, “una gentil hada
os doto, cuando nacisteis,
de una acrisolada hermosura,
superior a la de cualquier otra campesina;
y o sería aumentada el doble
si me viera una vez yo encima
y vos debajo [de mi]”

“Señor, me habéis adulado tanto
que sería muy envidiada-
Por haber elevado tanto mí merito,
señor”, dijo la villana,
“tendréis por recompensa
al marcharos: ¡Pásmate, bobo, pásmate!,
y un plantón a mediodía”

“Moza, el corazón esquivo y arisco
se doma con el uso.
He aprendido en el intervalo
que con una moza villana como vos
se pueden hacer muy buenas migas,
con amistad cordial,
con tal que el uno no engañe al otro.”

“Señor, el hombre acuciado por la necedad
jura, ofrece y promete prenda.
Así me rendiríais homenaje,
señor”, dijo la villana;
“pero no quiero, a cambio de un mezquino peaje,
mudar mi doncellez
por el nombre de ramera.”

“Moza, toda criatura
vuelve a su naturaleza.
Vos y yo, villana
debemos aparejar una pareja
de escondidas, lejos de los pastos,
donde estareís más segura
para hacer la cosa dulce”

“Señor, sí; pero, como es justo,
el necio busca la necedad;
el cortés, la cortés aventura,
y el villano, a la villana.
Dice la gente vieja:
allí el juicio hace falta,
donde guarda la mesura.

“Hermosa, no vi [nunca] otra de vuestro talle
tan bellaca como vos
y de corazón tan traicionero.”

“Señor, la lechuza os augura
que mientras uno se emboba ante las apariencias

otro espera el provecho.”

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